
Como en Amsterdam pero en Palermo,
los peces como por un tubo,
y los pulpos prendiendo sus luces
para graficar las paredes
de la gran manzana verde.
Pintar una manzana verde en el cielo
que ilumine como la luna
para bailar bajo su luz
al ritmo de los tambores,
resonando bajo la luna llena.
Sentarse a meditar con el maniquí
y sentir que sí, soy un muñeco,
pero con emociones…
Voy a caer en la perdición de
Alicia en el país de las maravillas.
Pero no es una perdición,
sino un mundo de ensueño
donde todo es posible.
Lejos de la realidad,
un mundo paralelo
que muchos no ven
por perderse en un zapallo vacío
sin intenciones, sin aspiraciones
y sin ni siquiera notarlo.
Imagen: Christian Ward